Ir al contenido principal

Entradas

Extrañar lo que nunca se vivió y otras condenas

.                                      Existe una sensación horrible que parece magia: la de extrañar lo que nunca vivimos. Le llaman anemoia en español, saudade en portugués, Sehnsucht en alemán y desiderium en latín; pero a mí me gusta llamarle: «¿Por qué, hijo de puta, me pasa esto?». Es contradictorio, porque muchas cosas que sí he vivido no logro recordarlas. Comencé a darme cuenta de esto hace poco, escarbando en recuerdos que al parecer ya no tengo. En cambio, a menudo extraño situaciones que nunca viví. Y no me refiero al fenómeno que despiertan producciones como Stranger Things, que apelan a una nostalgia aspiracional conectando con los ochenteros y hasta con los que nunca vivimos en esa década que cambió el mundo para siempre. Estoy hablando de un multiverso. De esa situación en la que te quedas atrapado en la línea del tiempo paralela que creaste en tu mente, donde las cosas que tú ...
Entradas recientes

La falla se llama vida

  En días como hoy no puedo creer que detrás de esto esté Dios. No ese Dios romántico y color pastel que nos venden, ese que supuestamente tiene un plan perfecto para todo. No. Para mí Dios es un ingeniero exhausto que lleva siglos intentando reparar una falla monumental: la vida misma. Un sistema mal diseñado donde amás con todo, entregás tu alma, creás vínculos irrompibles… solo para terminar despidiéndote para siempre. ¿Qué clase de Dios cuerdo diseñaría algo así? Hoy tuve que dormir a mi perro. Trece años y medio de amor puro, de lealtad silenciosa, de compañía absoluta. Y me niego a aceptar que haya algo hermoso o trascendental en eso. No hay enseñanza. No hay “todo pasa por algo”. No hay paz. Lo único que hay es un dolor seco, áspero, frío, que te arranca el pecho y no da explicaciones. Y no quiero una carta. Ya le dije todo. Quiero encontrar una maldita cura para el dolor. Porque sé que esto se repetirá. Sé que llegará el día en que tenga que enterrar a mis padres, a mis ser...

Cuarenta años y ninguna instrucción

Hace poco pensé en hacer un video que se llamara 40 canciones y 40 películas que recomiendo antes de cumplir 40 años. Luego lo pensé mejor y me pregunté: ¿a quién carajo le importa eso? Seguramente a muy pocos. Después pensé: ¿y yo qué gano con eso? Pues nada. No sé por qué me preocupo. Caer en este reto de “producir contenido” como si fuera un deber, muchas veces sin objetivo claro, nos está distrayendo. En mi caso, no solo al crear, sino también al consumir. Y consumir. Y seguir consumiendo. Estoy tan disperso que hasta olvidé por qué comencé esta entrada. Ah, ya recordé: voy a cumplir 40 años este 26 de septiembre. Hace poco, mientras cenábamos en un restaurante hermoso en Santa Marta, Angie me dijo que me notaba afanado. —Estás más conservador y preocupado que nunca —aseveró con ese tono costeño, fuerte, guajiro, ese que me encanta. Me dijo que parecía preso de una cárcel invisible. —No logro identificar de dónde viene —dijo. —Viene de mí —le respondí, mientras me comía ...