De esas que hablan de vivir la vida sin compromiso, sin sentimientos, sin enredos. En la que solo se disfruta el sexo y se practica como estar tomando agua. Sin apegos, sin ataduras, sin ningún tipo de control y reclamos.
Me encantaría no ser un romántico que se enamora de las conversaciones, de los detalles y de las risas. Al que le impactan las caricias y los buenos tratos.
Me encantaría poder hablar con alguien desde las 7 de la mañana hasta las 11 de la noche todos los días sin ilusionarme y solamente entender que no me quiere para una relación sentimental. Me gustaría no confundirme ni pensar en el futuro.
Pero no soy una canción de reggaeton, soy más bien como un clásico de los 80's o una balada de los 70's. Apasionado, lleno de drama, entregado y subido en una nube voladora con tan solo un beso. Incapaz de encontrar un punto medio cuando alguien me gusta de verdad. Querendón y consentido. Entregado hasta el final, sin reserva alguna.
Sin embargo, hay un mundo allá fuera que está viviendo de otra forma y no me adapto a él, me estoy volviendo obsoleto por no entender cómo se juega esto.
Es tal vez pereza, porque siempre hay que ser estratégico para todo, porque siempre hay que estar moviéndose como si uno estuviera jugando ajedrez y tal vez por eso no puedo encajar en el nuevo lenguaje del amor: yo soy simplemente lo que soy y no lo que debería ser, según los demás.
En medio de mi idealización, creía que ofrecerle amor a alguien que solo quería sexo era la mejor forma de demostrale que la valoraba, pero acabo de descubrir que es un acto machista y misogeno de closet. Que duro es esto.
Quisiera ser una canción de reggaeton, pero soy un cuento de F. Scott Fitzgerald y la verdad no sé si lo deje de ser algún día.
Me encantaría no ser un romántico que se enamora de las conversaciones, de los detalles y de las risas. Al que le impactan las caricias y los buenos tratos.
Me encantaría poder hablar con alguien desde las 7 de la mañana hasta las 11 de la noche todos los días sin ilusionarme y solamente entender que no me quiere para una relación sentimental. Me gustaría no confundirme ni pensar en el futuro.
Pero no soy una canción de reggaeton, soy más bien como un clásico de los 80's o una balada de los 70's. Apasionado, lleno de drama, entregado y subido en una nube voladora con tan solo un beso. Incapaz de encontrar un punto medio cuando alguien me gusta de verdad. Querendón y consentido. Entregado hasta el final, sin reserva alguna.
Sin embargo, hay un mundo allá fuera que está viviendo de otra forma y no me adapto a él, me estoy volviendo obsoleto por no entender cómo se juega esto.
Es tal vez pereza, porque siempre hay que ser estratégico para todo, porque siempre hay que estar moviéndose como si uno estuviera jugando ajedrez y tal vez por eso no puedo encajar en el nuevo lenguaje del amor: yo soy simplemente lo que soy y no lo que debería ser, según los demás.
En medio de mi idealización, creía que ofrecerle amor a alguien que solo quería sexo era la mejor forma de demostrale que la valoraba, pero acabo de descubrir que es un acto machista y misogeno de closet. Que duro es esto.
Quisiera ser una canción de reggaeton, pero soy un cuento de F. Scott Fitzgerald y la verdad no sé si lo deje de ser algún día.
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