Ir al contenido principal

Te vi mirarlo



Te vi mirarlo con tus ojos grandes y tus pupilas dilatadas como las tiene un gato cuando está jugando.

Tenías ese gesto que se hace antes de abrir la boca para sonreír. Parte de tu pelo dorado se movía con el frío viento y tu nariz estaba roja.

Esa mirada que le clavaste es la muestra exacta de lo que significa realización. Tan natural, tan espontánea y tan auténtica como tus letras.

Por más que busqué dentro de mis sentimientos algún dolor, alguna reacción de pena. Por más que le pedí a mi ego que me dictara algún tipo de drama para autocompadecerme, para molestarme y maldecir la mala suerte de no tenerte, no logré nada. 

Yo también hice ese gesto que se hace antes de abrir la boca para sonreír y te clavé una mirada llena de tranquilidad. Porque, aunque daría cada cosa que tengo por ser el hombre al que amas,  no puedo dejar de sentir felicidad por verte mirarlo así.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

"El Corazón tiene más cuartos que un hotel de putas"

No sé si fue por que la hizo Gabo en el año en el que nací, cuando escribió ‘El amor en los tiempos del Colera’,  que esta frase que se extrae del mencionado libro, me llegó tanto la primera vez que la leí, hace ya algún tiempo. No sé si fue porque la leí que comencé a pensar que era cierto lo que decía el maestro Gabriel García Márquez, y antes de comenzar a vivir por los andares del amor, acondicioné esa proposición en mi vida.  Tal vez fue por eso, o porque realmente es cierto, que el corazón, o al menos el mío, tiene más cuartos que un hotel de putas. Y es un hotel grande, al que se le pueden unir socios sin términos ni condiciones, y a los que a pocos les expira la membresía; pero también es un espacio que se puede administrar a voluntad y que si es necesario, se puede desocupar para que sólo un huésped sea el dueño. Sin embargo, en esos cuartos, siempre quedarán memorias de lo vivido, de lo que pasó cuando estuvieron alojados, algún objeto que tal vez...

Extrañar lo que nunca se vivió y otras condenas

.                                      Existe una sensación horrible que parece magia: la de extrañar lo que nunca vivimos. Le llaman anemoia en español, saudade en portugués, Sehnsucht en alemán y desiderium en latín; pero a mí me gusta llamarle: «¿Por qué, hijo de puta, me pasa esto?». Es contradictorio, porque muchas cosas que sí he vivido no logro recordarlas. Comencé a darme cuenta de esto hace poco, escarbando en recuerdos que al parecer ya no tengo. En cambio, a menudo extraño situaciones que nunca viví. Y no me refiero al fenómeno que despiertan producciones como Stranger Things, que apelan a una nostalgia aspiracional conectando con los ochenteros y hasta con los que nunca vivimos en esa década que cambió el mundo para siempre. Estoy hablando de un multiverso. De esa situación en la que te quedas atrapado en la línea del tiempo paralela que creaste en tu mente, donde las cosas que tú ...

Cuarenta años y ninguna instrucción

Hace poco pensé en hacer un video que se llamara 40 canciones y 40 películas que recomiendo antes de cumplir 40 años. Luego lo pensé mejor y me pregunté: ¿a quién carajo le importa eso? Seguramente a muy pocos. Después pensé: ¿y yo qué gano con eso? Pues nada. No sé por qué me preocupo. Caer en este reto de “producir contenido” como si fuera un deber, muchas veces sin objetivo claro, nos está distrayendo. En mi caso, no solo al crear, sino también al consumir. Y consumir. Y seguir consumiendo. Estoy tan disperso que hasta olvidé por qué comencé esta entrada. Ah, ya recordé: voy a cumplir 40 años este 26 de septiembre. Hace poco, mientras cenábamos en un restaurante hermoso en Santa Marta, Angie me dijo que me notaba afanado. —Estás más conservador y preocupado que nunca —aseveró con ese tono costeño, fuerte, guajiro, ese que me encanta. Me dijo que parecía preso de una cárcel invisible. —No logro identificar de dónde viene —dijo. —Viene de mí —le respondí, mientras me comía ...